Extrabold – Serial Cut

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Serial Cut es el sitio donde Noelia Lozano trabaja o dice que trabaja, porque en realidad nosotras creemos que va a jugar, si hacer unas letras con lana… En fin. Ahora han presentado un libro de realidad aumentada, en este libro se recogen todos los trabajos de serial Cut, la verdad es que el libro está genial, así como la idea de que a través de una aplicación para sistemas IOS el libro interactue, y se vean los proyectos de otra manera. Lo peor es que no está para android la aplicación, así que solo serán los fans de apple los que podrán disfrutar de este libro con todo su contenido.

Evidentemente acudimos a la inauguración de este gran descubrimiento y para que veáis como fue ese LUNCH + PARTY + EXHIBITIONS os dejamos con este vídeo. ( hay un momento en el que salimos y todo)

Hopper

La exposición de Hopper la verdad es que es una pasada, pero yo esperaba ver más de su ilustración, aunque muestran las portadas de las revistas en un audiovisual.

El pintor amante de la soledad influyó en la música, fue en 1965 cuando Hopper pinta el que será su último cuadro: Two Comedians. «La intuición de Hopper de un paralelismo entre él y Pierrot refleja su consciencia de la soledad que el pintor comparte con los payasos y con otros artistas en sus papeles de marginales». Esta obra pertenecerá durante mucho tiempo a Frank Sinatra, que en su canción Send in the clowns cuenta la vida de una pareja ya mayor que parece referirse al cuadro.

Su influencia en el cine fue con  House by the Railroad, celebrado a menudo como el primer
cuadro de su etapa de madurez. La obra, que es adquirida casi inmediatamente por Stephen Clark, inspirará muchos años después a Alfred Hitchcock la siniestra mansión de su película Psicosis.

La exposición termina con la interacción del público en las redes sociales del Thyssen preguntando. ¿Qué piensa la chica que mira por la ventana?

La verdad es que es una exposición que merece la pena.

Gráfika

Tuve el placer de asistir a la inauguración de la exposición gráfika que se encuentra en el Instituto Cervantes de Madrid, tenía muy buena pinta, pero la cantidad de gente que había impedía que pudieras deleitarte de esta fantástica exposición de arte urbano que 30 artistas han creado.

La actuación de Bisagra y Silvia Prada DJ le dieron un aire desenfadado al solemne edificio que acoge esta exposición. De hecho era raro escuchar temas como Lost in Music de Gay Marvine en el IC de Madrid, pero así fue.Los artistas participantes son: Rorro Berjano, Javier Calleja, Álex Castañeda, EME, Eltono, Fernando Elvira, Freak La Notte, Nuria Mora, Sergio Mora, Daniel Muñoz (SAN), Nano 4814, El niño de las pinturas, Okuda San Miguel, Ima Picó, Silvia Prada, Carlos Orta, Pepa Prieto, Almudena Rodríguez, J. J. Rosado, Gonzalo Rueda, Rubén Sánchez, Savage Girl, Seleka, Marta Serna, Sixeart, SpY, Emilio Subirá, Suso33, Antón Unai y Zosen.

A la izquierda podéis ver a un pene (comúnmente conocido como polla) que une a un corazón y al cerebro.  Es lo que más impacta nada más pasar, y la frase estrella era “ES UNA POLLA”,evidentemente es lo primero con lo que te topas al pasar, así que normal que llame la atención, pero el mensaje directo y realista, el sexo es lo que une al cerebro y al corazón.

De  guardián y desamparado encontramos esta escultura tallada en madera, la verdad es que la exposición en sí juega bastante con el surrealismo, las ideas disparatadas y los tabús quedan al aire libre. Juega con audiovisuales, obras plásticas y escultura. Aunque tendré que ir a verla más despacio porque apenas pude disfrutarla.

Esta exposición traslada lo que está sucediendo en los muros y calles de nuestras ciudades a una sala de exposiciones y explora el movimiento global denominado «arte urbano». Este tipo de creaciones, que comenzaron como un fenómeno contestatario crítico con el sistema y en ocasiones, al margen de la ley, han alcanzado una notable aceptación por especialistas, así como admiración por parte del público.

 

Yayoi Kusama, si podéis ir a ver la exposición

El museo Reina Sofía albergará hasta el 12 de septiembre la trayectoria artística de Yayoi Kusama (Japón, 1929), la artista viva más conocida de su país, probablemente. Los lunares o topos o círculos son su seña de identidad ya que en su obra los podemos ver constantemente.

El inicio de la exposición son unos globos rojos gigantes con lunares blancos por la antesala.

Luego entramos en un mundo lleno de originalidad, fantasía, surrealismo e inimaginables obras de gran escala.

 

Primero encontramos sus pinturas, llenas de originalidad, aunque abstractas tal vez algo oscuras.

Posteriormente entramos a la habitación de una serie de seis cuadros que no impacta mucho, pero continuamos la exposición y damos paso a la escultura, donde cubre elementos cotidianos.

Podemos continuar nuestra visita y encontrar la exposición a gran escala. Un salón de estilo burgués perdido en la oscuridad con puntitos fluorescentes. Este salón lo recreó cuando volvió a visitar su casa, porque ella ingresó voluntariamente en un centro “hospitalario”, donde realizó muchas de sus obras.

Entre esta multitud de obras también destacadas el collage formó una parte de su vida, y ella se muestra en la mayoría de ellos.

Y en nuestro recorrido por esta magnífica exposición llegamos al año 2009-2010, donde con 80 años recupera su pasión por la pintura y vuelve más colorida que nunca. Una pared con coloridas y una escultura de un árbol.Y también unos cuadros que marean también podemos encontrar.

Y de esta sala nace la magia, la sala de los espejos infinitos, luces, agua y espejos para irte a vivir un mundo mágico, el mundo de Yayoi Kusama, en el que la prensa denominó Alicia en el país de las pesadillas por la impresionante trayectoria de esta artista. Esta sala te atrapa.

Y terminamos el recorrido con una habitación donde la escultura en base de tela y relleno adorna el suelo.

Y este es un resumen de lo que puedes encontrar. Me fascinó conocer la obra de esta mujer.

 

Exposición de Antonio López en el Museo Thyssen

El sábado fui a ver la exposción de Antonio López, una exposición que me gustó, pero la exposición se ve de otra manera si conoces a la familia, sabes la casa en la que se crió, y reconoces ciertos paisajes de su obra. Es una exposición que merece la pena, aunque su primera etapa influenciada por los artistas italianos del Quattrocento era pésima. Os dejo con el retrato de sus abuelos Josefina y sinforoso  y mujeres mirando aviones de esta etapa.

Os contaré el primer cotilleo. Antonio López no paga la comunidad de su piso de Tomelloso, y aunque su tío Antonio López Torres fue el que le animó a pintar y ayudó, no tiene intenciones de que la gente conozca su obra, expuestas en el museo Antonio López Torres de Tomelloso.

Este cuadro es Carmencita jugando ese es Tomelloso. Y gracioso porque en la audioguía dicen actual mujer del “Fiti”, el fiti es el profesor de Educación física del I.E.S. Eladio Cabañero famoso por la caña que metía, así como su particular forma de decir pitidos, que llamaba fitidos, su famosa frase: “Cuando oigais el fitido…”, de ahí Fiti.

Nevera nueva es una de las obras que más me gustó, me pareció bella y entrañable ver una nevera como la que aún luce en casa de mi abuela, ese aire retro, y tierno, hogareño, y apesar de ser un cuadro blanco con tonos azulados, en el que el frío de la nevera se puede sentir, la luz interna le da calidez. Aunque mi planteamiento va que no sé cuanto tardaría, pero tener la nevera así día tras día, algún alimento dejaría de oler bien. Ya que no pinta de fotografía.

Lo que más me ha impactado es la escultura, tiene una expresividad fascinante, y encima, les pone ojos de cristal, por lo que parece que te van a hablar. Me impactó muchísimo.

Los cuadros de la Gran Vía, pues como no, me gustaron, y es increíble el realismo de su obra, y la importancia de la luz en sus trabajos.

Por otro lado los membrillos y las rosas ni fu ni fa. En Tomelloso hay mucha gente que pinta membrillos. Pero, como un autor realista, sabía apreciar bien la realidad y no tuvo pudor en pintar su casa incluida la mierda. Tenían fama de guarretes, pero en sus cuadros quedan comprobados.
Este es el estudio de Antonio López, según la audioguía le encantaba hechar todos los muebles a un lado para que se viera el espacio, pero lo de limpiar como que no iba mucho con él. Esta foto es un reflejo también de su tristeza. Antonio López es una persona triste y los que le rodean no es que sean la felicidad personificada. La tristeza reflejada es algo que me impresionó mucho, ya que no hay ninguna sonrisa en su cuadro. ¿Sabrían sonreir?

Este es un dibujo de su hija María. Se aprecia la poca sonrisa, la serenidad del rostro, pero es una pena que no lo haya encontrado entero, porque el abrigo era tan real, se podría notar la textura de paño. Este dibujo me pareció una maravilla. Aunque es curioso que el tenía más hijos, pero María evidentemente era su preferida o algo pasaba ahí, porque el otro…

En la obra del Váter, podemos ver dos perspectivas de un mismo lugar, y de nuevo, la suciedad. Este cuadro lo ves de lejos y no te das cuenta que una perspectiva es de la ventana, se parte por la mitad para una perspectiva en picado del retrete en sí. Cuando ya lo miras en frente y centrándote en él lo aprecias. En la foto puesta aquí sí que se nota más, pero en el cuadro no, y mucho menos a golpe de vista.

En el baño también tenía una obra de una modelo en la bañera, en el que la modelo debería acabar hasta las narices de estar tanto tiempo en remojo.

Y, bueno hay muchas obras más y curiosidades, pero ya me he cansado de escribir 😉

PHE Peso y levedad y después al matadero

:………………………………………………
Peso y levedad. Fotografía latinoamericana, entre el humanismo y la violencia
recorre la obra de los artistas emergentes latinos.
…………………………………………………

El jueves fui a la inauguración en el Instituto Cervantes, me reencontré con mis compañeros, fue un año muy intenso el que viví ahí, y mucha gente que dejé. La verdad es que teníamos tantas cosas que celebrar, como que a Miriam le han dado la plaza de Técnico II de música y artes escénicas, Patri está en cultura en el Instituto Cervantes de Nápoles, de todos los que hemos pasado solo ellas dos han conseguido sobrevivir, aunque es algo que se han ganado a pulso porque son dos profesionales inigualables.

En el Cervantes nos dieron cava y también jamón y queso, un cátering seco y bastante rápido, una inauguración sin palabras y algo sosa. Aunque la exposición es impresionante a la par que dura.

La exposición invita a una reflexión y a un retorno a las distintas realidades del territorio geográfico y mental latinoamericano a través de la lente de autores que tienen como interés común sugerir un movimiento continuo entre esos dos extremos. Por muy graves, extremas y pesadas que parezcan algunas de las imágenes, la levedad aflora invitando a recuperar el sentido crítico de la resistencia y la utopía del humanismo. Las realidades y situaciones expuestas invitan a la reflexión: algunas angustian y asustan, otras generan esperanza. Este paseo, entre peso y levedad, está presente en cuatro momentos definidos bajo los signos de la amenaza, el fracaso, la violencia y las utopías.

Eunice Adorno, Daniel Ramón Baca, Ricardo Barcellos, Mayerling García, N. Canal Santiago Hafford, Diego Levy, Pedro Linger, Myriam Meloni, Pedro Motta, José Ernesto Muñiz, Mauricio Palos, Leonardo Ramírez, José Luis Rodríguez, Juan Toro y Álvaro Villela son los artistas seleccionados por las comisarias de la exposición.

Cuando el instituto Cervantes cerró nos fuimos al matadero a la inauguración de su exposición acompañadas de casi todos los artistas, y realmente ahí apareció la verdadera inauguración, música, baile, mahou, y una performance por uno de ellos. Con los que más hablé fue con Álvaro, Ricardo, Palos y el guapísimo Leo. Lo más impactante de esto es que no vimos la exposición, simplemente disfrutamos hasta que nos echaron de ahí. Así que tendré que volver para verla. Ahí me encontré a Javier Laporta, antiguo compañero mío del CBA que ahora está en matadero trabajando.

Mi primera inauguración en la que no trabajo y todo era un lujo. Lo mejor el reencuentro con Raúl, con Eli, con Ana Asúa y Gómez, Lorena, Aída, Marina, y estar con Miriam, Diana (que fue una anfitriona ejemplar), Dani, Pola (aunque se fue pronto), Shere y Nacho. Lo mejor del Cervantes sin duda, son algunas personas que ahí trabajan, es lo único que echo de menos, porque… xD