Rufus T. Firefly y su Ø en Moby Dick

Rufus T. Firefly @ Moby Dick Club. MadridEmpezaré agradeciendo a Alfredo Rodríguez la fotografía que he usado para este post, así como os invito a que visitéis su flickr.

Rufus T. Firefly no pudieron ocultar las ganas que tenían de presentar Ø. Tras asistir a las grabaciones, en el estudio de El Lado Izquiero,  de alguno de los instrumentos en ciertos  temas, y conocer el resultado final, tengo que reconocer que el directo me parecía complicado de ejecutar, pero no solo consiguieron un sonido fiel, y especial, sino que el público se entregó, porque era imposible no sentirles cercanos.

Yo también quiero dar las gracias a ellos, y a todas las personas que han participado en este disco, porque es un placer poder disfrutarlo, y derretirme en conciertos de este tipo.

Sonaron de Puta de Madre. Iniciaron con Otras vidas, espectaculares, y siguieron estrujando su nuevo trabajo. Un equilibrio constante entre la intensa instrumentalización de su trabajo y la potencia de un rock insinuoso. Incencio Suicida, que sonó al principio fue el pistoletazo de salida para que el público, hasta el momento tímido, empezara a sentir suyo el concierto. La vehemencia fue protagonizada por El Séptimo Continente y La gran Mentira, dando la mano a El día de la bicicleta y somos el enemigo. Ya de niños odiaban la música manifestó los cojones que este grupo le hecha a lo que hacen. Pero tras esa fachada de rock, guitarras, seguridad, el humanismo y la humildad es lo que más especiales los hace, y por eso, este concierto tuvo su parte más emotiva, protagonizada por (escribe aquí el nombre de la persona que más quieras) y Ruidos y Sueños. La primera es de un poema de Sara (bajista), que aunque su timidez resaltaba la combatió en algunos momentos. Ruidos y sueños es un homenaje a Apnea *, aquí me estremecí, porque Apnea es otro de los grupos que sin quererlo caí rendida a sus sonidos, y realmente me dolió su adiós. En el momento de los bises la versión de My Morning Jackets puso un rock más “purista” para matizar la intensidad con la que La historia secreta de nuestra obsolescencia programada y Esto es todo lo que tengo que decir dijeran adiós a la hora y media más deliciosa del 2012.

(No soy muy fan del momento adiós y vuelvo, pero tal como ellos lo han enfocado tiene todo el sentido, porque perfectamente marcaron un punto y aparte, dividieron el concierto en dos momentos, por lo que ese adiós tuvo una coherencia. La primera parte fue la exclusiva presentación de Ø, y la segunda la recuperación de temas anteriores y la versión)

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Con unas ganas devoradoras de vivir este concierto, ansiosa esperaba el 17 de noviembre, y deseaba poder derretirme ante sus sonidos. En Mayo de 2006 no es que viera nada especial en Rufus T. Firefly, es que lo sentí, es que su potente instrumentalidad y a la vez la fragilidad y delicadeza de sus sonidos me dieron ese impulso eléctrico con el que un apagado corazón vuelve a latir.

La hora y media que duró el concierto se me pasó volando, me hubiera podido congelar el tiempo y poder asimilar la magnitud de ese concierto, y poder volver atrás para verlo mil veces y no quedarme con la sensación de que me estoy perdiendo algo.

No pude hablar con todos, porque la emoción que había en el ambiente, era su día, y todo el mundo requería su atención, pero, en el minuto que hablé con Víctor, me comentó que le comentaron que yo había sido lista, y que había estado ahí desde el principio, pero yo he estado ahí porque ellos han conseguido que en cada concierto sea diferente, que cada trabajo discográfico me enganche, y que me sienta partícipe de este proyecto, sin haber hecho nada.

Es conmovedor ver cómo va creciendo Rufus T. Firefly, no solo a nivel sonoro, sino cómo van haciendo un hueco en el hermético mundo de la música emergente, y consiguiendo el reconocimiento que se merecen. 🙂

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* Apnea. Cuando lo nombraron, se me erizó el vello, porque fue volver a atrás y saborear el concierto que dieron en Moby Dick, donde me fascinó 101, no lo había escuchado nunca y me quedé perpleja al escucharlo, y lo que daría por volverlo a escuchar en directo. Pero dijeron su adiós, las cosas no tienen por qué ser perennes. Me encantaría poder volver a escuchar noticias de una parte de ellos, sé que es egoísta, pero es que realmente me aflige pensar que ese talento se convierta en estrellas muertas. Además, diré que me crucé con Mario, vocalista de Apnea, y no sé por qué, pero es que es entrañable, es imposible no cogerle cariño y tengo que destacar que tiene una voz demasiado bonita para no compartirla con el mundo.

Dejo de escribir porque es tanto lo que me aporta, que no dejo de teclear.

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