Maryland y Holywater en la sala Caracol

El viernes fui al concierto de Maryland y Holywater, como amenacé en post anteriores. Y, sí, aparecí con grupiada, tampoco es tan extraño, Holywater me parece uno de los mejores grupos con el que cuenta el panorama nacional, y el directo, pues el mejor. Maryland, aunque no lo había escuchado nunca en directo el disco Get Cold Feet me parece excelente. Busqué aliados por Tweeter, porque aunque parezca que no, me da algo de de vergüenza, y ahí conocí a @rutims y @sperela, pero me dejaron sola ante el momento grupiada.

Cuando la saqué con Maryland, Rubén (el cantante), no pudo parar de reirse, aunque no la veía porque es miope, Pablo (bajista) se tuvo que desconcentrar porque me dijo que por casi les jodo un tema. ¡Qué poca vergüenza! decirme a mí eso, hay que ser más profesionales y no dejarse intimidar por las grupis, por lo que, reivindico que toquen más en Madrid, y así poder ir aclimatándolos. A Holywater eso no le pasó, porque no había forma que miraran, tocan o mirando para abajo o con la mirada perdida en el infinito.

Maryland, empieza el concierto, despuntaron desde los primeros acordes, son un grupo de directo, el disco se queda muy pequeño al lado de su música en vivo, creo que eso dice mucho más de lo que se pueda empezar a describir con palabras que llenan un vacío.

Se recogieron temas del primer y segundo disco, y aunque el primero no lo tengo muy escuchado This Time fue un momentazo, pero destaco cerrar con Atom Bombs, fue increíble, orgásmico diría yo, esa era candidata a ser mi canción favorita, ahora es mi canción directamente. Otro de los momentos esperados fue Red Boots, el “single”, que perdió el power pop para convertirse en un pop furioso donde las guitarras se desgarran, el bajo envuelve a una batería desenfadada, unos teclados se crecen y hacen que la parte vocal sea el nexo de unión entre el pop y el rock. Entendí porque dijeron que tal vez este era uno de los temas que definía “Maryland”.

Maryland, cuenta con un directo muy potente, y perfecto, también es verdad que sus temas se prestan a ello, pero ahí está la esencia, que el directo ofrezca más que escuchar el disco en tu casa, y está claro que ellos lo hacen, el público se vio entregado e incluso cogieron el papel protagonista en momentos en los que ellos fueron los que cantaron. Son un grupazo.

Holywater, una vez más confirman que la música española vale, y mucho. Sus discos son acojonantes, pero su directo, da miedo. Su música te posee, es imposible no quedarte hipnotizado ante esos sonidos. Empastan a la perfección la parte instrumental, pero hay que decir que la voz de Richi es especial, y pone la guinda al pastel.

Es para vivirlo, estar ahí porque todo lo que diga va a ser poco. Destaco el momento en el que sonó In your Head, ese tema me tiene enamorada. Pero My New Road no se queda atrás, y creo que es el claro ejemplo de que los silencios en la música son mucho más importantes que los sonidos.

A pesar de la caña de sus sonidos y la intensidad de su música saben hacerlo para no saturar, sino deleitar. Precisión, puede ser una de las palabras que pueda definir a esta banda. Se recrean en las partes instrumentales donde es imposible no caer rendido, es perfección en sí. Holywater es una banda para vivirla, escribir sobre su música me es imposible.

Cuando acabó el concierto pensé, “Ya se puede acabar el mundo, porque ahora mismo me da todo igual”, me llenó tanto el concierto en sí, me lo pasé tan bien, disfruté, en esas horas el mundo dejó de existir para meterme en la música y dejarme llevar. Esa es la magia del directo y por lo que me gusta tanto ir a conciertos.

Luego, les di las pancartas, y fue mi pase al Backstage, ¡Qué decepción el camerino de la sala caracol!. Richi, no solo consiguió que quisiera que la tierra me tragara sino que me sacó los colores sin tener piedad de mí. Empezó a criticar mi grupiada, este se parece a …(no voy a dar nombres para no dar publicidad a otros grupos, que eso hay que ganárselo), y solo me decía que a mí el que me molaba era el bajista, pero lo cierto es que le soy superfan, porque es fan de su propia banda y disfruta tanto en el escenario que a veces roba el protagnismo. Pero, bueno, que me lo estaba diciendo uno de Lugo con acento de Vigo…

Para terminar, porque como empiece a contar no acabo. Rubén, me llamó malvada, a mí, no me lo puedo creer. Por último, mis agradecimientos a Iván (el teclista de Maryland, que también toca en la familia) por ser tan cordial y aguantarnos más de lo esperado. Charo y yo, más yo que Charo, hablamos con él en el Costello y el pobre se quería ir, pero no nos decía que nos calláramos, hasta que nos dimos cuenta, y le dijimos. ¿Pero vete?. ¡Qué bochorno!

P.D: ya iré dejando más críticas con fotos por la web…

 

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Un pensamiento en “Maryland y Holywater en la sala Caracol

  1. ¡Qué envidia!. Estás como una regadera, tuvieron que flipar y asustarse un poco. ¿No te llamaron psicópata? Porque si los conocieras o algo, pero así, una tía que sale de la nada. Porque te conozco y sé que es por entretenerte, pero eso no te exime de estar como una cabra.

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