Notas en un autobús

El sol no se deja ver, las calles mojadas, un día gris, pero tienes que seguir con la rutina. Me subo en el autobús como todos los días, me encuentro más o menos a la misma gente. Mientras en mi mp3 suena la radio, me dedico a observar y de repente, cuando me siento a final del vehículo, me decido a escribir.

Yo contra yo

A menudo nos distrae de tal modo la guerra interna entre lo que deseamos hacer y lo que debemos hacer que pasamos por alto lo que necesitamos hacer. Necesitar no en el sentido de obligación para con los demás, sino en el sentido de conservar uno la cordura. Llega un momento en el que lo que los demás opinan qué deberíamos hacer entra en conflicto directo con lo que nuestra cabeza o nuestro corazón nos pide hacer, y es entonces cuando debemos decidir si nuestra prioridad es complacer a los demás o complacernos a nosotros mismos.

Llegué a mi destino.

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3 pensamientos en “Notas en un autobús

    • Eso es lo difícil. Que tire la primera piedra quien no haya dado un consejo a un/a (seamos políticamente correctos/as) amigo/a (vale lo dejo que hablar así es un coñazo) pero luego haya sido incapaz de seguirlo cuando se ha encontrado en la misma situación. Es una ley universal y para vencerla hacen falta años de práctica. Así que cuanto antes se empiece mejor.

      Besines.

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