Entrar antes al trabajo para poder salir corriendo, coger el bus correspondiente con destino a Aranda, llegar a donde me alojaba, y volver a salir camino al recinto del sonorama. Pero entretanto ajetreo destacar los 7 minutos con los que conté para poderme calzar como correspondía.
Al llegar, pasé directamente al festival, me pedí la botella de agua (realmente estaba tan cansada que …) y me dirigí a primera fila. En el camino recto de la puerta de entrada al escenario unos chicos me preguntaron por las zapas, bla bla bla, y ahí se pusieron a escuchar, junto antes del comienzo con comentarios como » si no nos gustan la culpa es tuya», mi respuesta fue » si no te gsutan, tienes un problema que deberías mirarte».
Empieza el concierto, me pongo a saltar, a bailar, a pesar de no ser su mejor concierto lo disfruté como si lo fuera, Utah no hacía nada más que mirar para ver si veía la grupiada (lo cual era imposible). Durante el concierto se encontraron con problemas técnicos, se les notaba incómodos pero nunca perdían la sonrisa, cosa que es de agradecer. El «clímax» del concierto, donde la gente ya no pudo brincar más fue con el ya conocido cierre de Thanks ligado a Tell Me ?bout The Good Times, donde el ritmo hace que dejes de ser consciente de que puedes controlar tu cuerpo.
Termina el concierto y mi RUE (un amigo digno de admirar) se me acerca diciéndome GRUUUUUUUUUUUPIIIIIIIIIIIIII, era inevitable la pregunta ¿repites? en el Low Cost fue la primera vez que él los vio, le amenacé, así que no tuvo más remedio. En el Sonorama, fue su
propia voluntad, porque se quedó enganchado, así que… tras ver las zapatillas, reirse un rato, decidió fotografiarme, le pareció tan curioso… Mientras posaba para él, fueron otros cuatro grupos los que me pidieron permiso para fotografiar las zapatillas ( en un momento hasta pensé que había ligado, pero no. Mi gozo en un pozo)
Tras un rato, ponerme a hablar con unos y con otros, con gente que supuestamente conocía, Martín cruzaba el recinto, y como una buena grupi me acerqué a él y me puse a hablar, él también fue otro de los que no pudo resistir fotografiarlas. Y por fin, puedo decir que me acuerdo de lo que hablé con él, también me contó lo del concierto compartido con Muse, Jonsi y Pet Shop Boys en Santiago de Compostela con motivo del Xacobeo, vivir ese concierto sí que tiene que ser una experiencia sobrenatural. Con pena, y medio rabia hablaba del concierto del sonorama, por no haber sido tan perfecto como en anteriores.
Al rato llega el resto de The RIGHT ONS. Me saludaron, miraron las zapas … La vergüenza que sentía era inmensa, en anteriores ocasiones no recordaba la mitad de lo hablado, iba acompañada, y perjudicada, pero allí, sola con seis artistazos (es que también estaba Carlos, técnico de sonido), tras beber una botella de agua, y unas zapas totalmente freaks, un momento complicado.
Álvaro, ya sabía lo que era, porque lo acertó antes, y la bocachanclas de mi amiga hasta le mandó una foto. Rafa tenía un gesto de no sé si pensar que esta tía es una psicópata o qué broma es esta, pero a la vez se les notaba que le gustaba mi obra de arte (obra vale, porque me costó lo mío, arte… tal vez en una civilización donde no hayan llegado aún las pinturas rupestres). Utah, me dice: «Mirando todo el rato para abajo para ver la grupiada, y pensando que se te había olvidado…». Inmediatamente mi mente dijo «ooops, yo que creía que me miraba porque le caía bien, iba algo decente vestida… pero no, solo esperaba su grupiada». Utah, todo majo, me regaló sus pegatinas corporativas, dejando claro, su autenticidad y exclusividad de lo que me había regalado, pero comentar que antes bien que me pidió los royalities por el logo de The Right ons pintados en mis zapatillas, (que malo es acordarse de todo, ahora empiezan a tener sentido mis conversaciones borradas) Aunque se le perdona porque se le cayó una cerveza en mis manos (love love love).
Rams, me peloteó un poco tras mi comentario de que podrían estar mejor pero no tengo nada de talento… » si tu ya eres una artista» dejó caer de una manera tímida. Él, tras recibir un mail de la niña imantada con órdenes de que me cuidaran que iba sola, me preguntó si estaba sola, un gesto algo complicado, una mirada de compromiso, que cambió al decirle, buah, no te preocupes si ha venido gente que conozco, entonces su gesto facial se relajó. En ese momento hablé con Carlos, comentamos algo del concierto de Cádiz, su tierra, e intentó hacer unas fotos a las zapas con su I Phone, pero no era tan molón como el de Martín, ya que no tenía flash, en ese momento Martín se creció y presumió de I Phone irónicamente. En el lateral Rams haciendo presión para que se marcharan, y en mi cabecita se encendió una bombilla que le mandó a mi cerebro decirle a Martín : -«¡¡¡Quiero un disco de esa edición japonesa!!!», como quien se quiere evadir, no contestar, obviar el tema me responde que él aún no lo ha abierto, bla bla bla, y entonces tuve que cortarle, que se iba por las ramas, con un «no te he preguntado qué has hecho con tu disco de la edición japonesa, sino te he dicho que yo quiero uno», pero a juzgar por las risas y los despistados que se hicieron Rams, Carlos y él, me temo que no lo veré ni mucho menos poseerlo entre mis tesoros que apuntar en un testamento. Rams, seguía haciendo presión para que se marcharan y… les dejé, también porque hablaba mucho pero me moría de vergüenza.
Mucho más tarde, mientras en el festival deambulaba para acá, para allá, saludo a este y al otro, camino a no sé donde, me encontré a Rams hablando con el de Arizona baby, me paré un rato para ver si hablaba un rato con él, terminó su conversación y salió escopetado, como si le hubieran puesto un petardo en el culo, me dio dos besos, sonrió y se fue. Hubiera pagado por saber qué se le pasaba por la cabeza, o… fue algo patético, mi sensación fue de «hello???» es que con eso de solo beber una cerveza, el resto agua, las cosas se ven tan claras… Conclusión:
LECCIÓN APRENDIDA: NO ACERCARSE A ALGUIEN QUE HUYE DE TI, A NO SER QUE QUIERAS TENER UNA ORDEN DE ALEJAMIENTO.
Ya no supe nada más de ellos, al día siguiente tocaban en el lolapop y espero que les fuera genial, es más, estoy segura de que les fue genial.
De momento, esta es la historia con las grupiadas, pero el festival Sonorama me hizo ser una grupi, o como me dijo Charlie Bautista en las calles de Aranda por la mañana «vas de grupi pero eres una melómana»
En toda historia hay personajes secundarios, de los que iré hablando en otras entradas.
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