¿Te compensa?

Ayer,  una persona “importante” de la cultura, o por lo menos con muchas tablas, y un gran gestor me confesó que era seguidor de este blog, pero que se agobiaba al ver que estaba siempre para allá y para acá, teatro, y sobretodo música, música que no genera un mercado porque no es valorada tal vez como se merece, y un debate extenso que no contaré. Tras una larga charla y un debate de si me tengo que meter en ese sector o no, me preguntó ¿te compensa? EN su doble sentido, como público, como para meterme a trabajar en ese sector.

La respuesta es a veces sí, otras no. No me compensa cuando el artista sube al escenario sus descontentos y se muestra desagradable, seco, o tanjante. Tampoco cuando todo son quejas, así como la autocrítica (que es buena, pero para mejorar) se centra solo en problemas ajenos a ellos y lo hacen patente, cuando sus errores son evidentes por sus propios gestos, es decir, cuando son ellos mismos los que hacen de su arte un producto defectuoso.

Me compensa cuando creen en lo que hacen y ellos disfrtan porque me hacen disfrutar a mí. Cuando me emocionan, transmiten, cuando me hacen olvidar que es un día más en la vida, cuando no pienso en un mañana, cuando la música es la protagonista, cuando el esfuerzo mayor o menos que yo hago por estar ahí deja de parecerme un esfuerzo para parecerme un acierto.

La realidad, es que sea bueno o malo cualquier evento de este tipo debe compensar, pero no a mí, sino al artista, al público le tiene que contentar más bien.Aunque cada vez me dan más ganas de dejar de ir a conciertos, por motivos ajenos a los músicos en una parte, en otra cómplices.

Estoy también cansada de escuchar quejarse a músicos, pero ver que no actúan, que no se mueven, y que se quedan ahí, pensando que con hablarlo todo se soluciona, pero no es así, pongamos un ejemplo: SI yo me enfado con “x”, pero sigo hablándole, aunque no le cuente mis cosas o no sea como antes, pero yo a “x” no le digo lo que me ha molestado, “x” se enfriará conmigo pero de manera natural y sin ser consciente de lo que me pasa dejaremos de hablar, o el olvido hará que todo vuelva a su cauce.

A diferencia de las artes escénicas los músicos no están estructurados, al contrario están desestructurados y enfrentados, no buscan soluciones sino tirarse globos de barro, no buscan la unión sino la desunión y encima muchas veces de manera irrespetuosa. Deberían mirar a la Unión de Actores, y otros colectivos que consiguen velar por los intereses de los artistas, consiguen algo, pero no me extraña que no lo hagan, porque hace cosas de un mes se les convocó para que participaran en un proyecto para velar por ellos y la única que veo implicada es Sheila Blanco, entonces me pregunto todas las noches la pregunta que me hicieron ¿Me compensa? ¿Me compensa tirarme  horas diarias a estudiar la ley de músicos de argentina, el proyecto de ley española?¿me compensa reflexionar sobre el tema?¿me compensa meterme en este proyecto que aún está de manera interna? Sí, como gestora cultural, pero cuando los músicos vuelvan a verse desfavorecidos porque su punto de vista no está recogido, vendrán las quejas y entonces les preguntaré yo ¿dónde estabas?.

En conclusión, lo hago porque quiero, y me compensa porque en ese sector es donde más se puede hacer, más se puede avanzar, hay un gran mercado que explotar, pero eso implica trabajar. Además de que es fantástico descubrir nuevos grupos y que sea accesible, porque no todos los meses tocan Foo Fighter ni me lo puedo permitir. Una parte de mí se aburre, otra se apasiona e implica.

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