El Viernes, fui con Cristineken y Cacharito a ver a Los Últimos bañistas, ya que cuando tocaron con Rufus T. Firefly me gustaron bastante. El concierto tuvo sus problemas técnicos, pero eso no quita que estuviera de lujo.
Apenas hablaron, tocaron y tocaron, el concierto fue ágil, dinámico, y nos dejaron con ganas de más, se hizo corto. Tienen un estilo peculiar en su música, no es un «indie» a secas, en directo potencian mucho más su sonido y saben como hacer saltar al público. Desde el principio la intensidad del directo se conservó, y la búsqueda del perfeccionismo era una constante. Destriparon ese disco homónimo con elegancia y profesionalidad.
El disco me gusta, pero el directo también, y me cuesta decir si es un grupo de directo, porque aunque tiene sus peculiaridades es bastante «fiel» a ese trabajo grabado. Digamos que se retroalimentan, y que si te gusta el disco, ir al directo es obligatorio porque van a hacer que te guste más.
Ahora, a esperar al siguiente 🙂
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