Ayer, en los cines PAZ, Fuencarral, fuimos a ver Todas las canciones hablan de mí. La película del hijo de Trueba (llevo una rachita con los Trueba… que estoy algo saturada). Nada más ver el cartel, la influencia de Woody Allen es obvia. ¿Una copia de Manhattan? Aunque tiene muchos tintes del cine independiente francés con una estética retro. La película tiene una dramatización gracias a la música, pero no se le da la importancia que parece tener en el título. Hacen superposición de temas y las transiciones entre canción y canción es brusca, pero no afea para nada el estilo de la película.
La historia, no deja de ser una historia de la vida misma, los diálogos cercanos, realistas, situaciones que todos hemos pasados, aunque vistos desde fuera son momentos tan absurdos que las risas… El mejor personaje y más poeta es Lucas, el amigo yonki.
Lo que más me gustó es que las cosas tienen la importancia mínima, todo transcurre de manera natural, no busca el guión cinematográfico para que digas qué bonita. Me sorprendió, porque me esperaba una novela romántica al estilo happy end y fue una española con influencias pero propia, no muestra el lado amargo, las desgracias y demás, simplemente plasma situaciones que a día de hoy son comunes.
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