Los chicos de Impromadrid se convierten en sastres de las artes escénicas. Confeccionan en directo el espectáculo, y como toda confección se parte de un patrón que adaptan a su modelo, el público. Para ambientar esta sastrería Nacho Mastretta (al que admiraba y desde su obra ¡Viva los músicos!, le estoy intentando esculpir una escultura de plastilina claro). Como decorador, tenemos a Suso 33 (también lo he visto en diversas actuaciones, haciendo sus “dibujos” en vivo, y como soy tan negada para ese arte, todo es digno de halago). Ayudante de confección tenemos a Tatiana de Sarabia y como sastres y diseñadores a Ignacio López, Ignacio Soriano y Jorge Rueda.
Esta obra, es tan natural como la vida misma, se rompe la cuarta pared para simplemente hacer de la sala verde de los teatros del canal (que podría ser patrocinada por HEINEKEN) un loft, ese espacio diáfano donde todo cabe, pero no todos, así que si no estás dispuesto a reirte, si no estás dispuesto a pensar, si no quieres disfrutar, si no quieres sorprenderte, si no quieres formar parte de una obra de teatro, no hay sitio en este antro para ti. Además, es mucho mejor que el facebook, porque hablas con la gente en pleno espectáculo, les ves las caras, sueltas el ¿qué estás pensando?y que cada uno lo pille, como lo pille, dependerá de su contexto o mente preturbada. Digo esto, porque ayer, hubo un momento en el que el público tenía que pensar un secreto que tenía el personaje, ¿Cuál fue el resultado? Una lesbiana, casada y embarazada, al desdramatizar la situación de esa manera, ver ese drama de una forma tan cómica, tal vez sirvió de terapia para alguien. Así que no solo estamos confeccionando, también estamos interactuando en vivo, y un sitio donde desahogarse, ¡ya está!, Improvisadores anónimos, un nuevo club donde a través de desdramatizar situaciones soltamos toda esa porquería que llevamos dentro. Si no podéis asistir al espectáculo de CORTEN, porque lo cortan el domingo, ¿Alguien se apuntaría conmigo a algunos de sus cursos?, puede estar curioso verme a mí en mi faceta antiartística intentando hacer algo de improvisación, si ya de por sí tengo una actitud clown tampoco puede ser tan traumático, venga, animaros tontorrones.
También, podría a ver optado por la actitud crítica y resaltaros algunos errores que cometieron, porque como se meten en tantos personajes (quién mucho abarca poco aprieta), a veces el guión se les pierde, o salen voces masculinas con chaquetas de chonis rosas, pero, hasta eso queda bonito, gracioso, les hace humano, es como la vida misma, que cuanto más intentas arreglar lo que desconstruistes más lo destruyes. Y respecto al guión, como los espectadores se convierten en apuntadores, gritas sobre ese error de racord y a seguir rodando. Aquí, ya no es como la vida misma, porque puedes rebobinar, es más como el primer carrete de la película sin pasar por la chapa y pintura de la post-producción.
Seamos serios, si estás en Madrid, o te apetece visitar Madrid y verlo lloviendo, (con muchísima menos gente por la calle), ponte el chubasquero, acércate a Cea Bermúdez, 1 y entra en la sala verde, aunque como ya puse el otro día en la sala Roja está Wonderland, y confecciona tu espectáculo. Ni inditex cose tan barato.






